Ahora todos son Nómadas del Aro y el Balón

Hoy en día, la NBA se ve plagada de una emigración como nunca durante la fecha de cambio, las compras de contratos están por doquier y los jugadores pidiendo cambio a equipos con chances de ser campeón es la moda.

Ya nadie respeta los procesos, los jugadores van y vienen como nómadas del aro y el balón, no quieren competir y llevar su franquicia a la gloria como en otros tiempos, solo quieren la gloria individual de ganar con quien sea, como sea y al costo que sea, un deporte colectivo nunca se había individualizado tanto como ahora.

Como monstruos devora planetas van de equipo en equipo y cuando le sacan todo su fruto, se van dejándolo desbastado, el mayor ejemplo de esto es LeBron James, quien inicio esta revolución en la NBA con “The Decision” en el verano de 2010 donde llevo su talento al Heat, que luego de cuatro finales y dos títulos, los abandono para buscar mejores chances de ser campeón ya que en el Heat se veía una reconstrucción en el horizonte, proceso que el rey no iba a esperar. En esta lista están nombres como Kevin Durant, que siguiendo los pasos de LeBron, ya ha vestido tres chaquetas diferentes, Leonard, Irving, Harden, entre otros que han cambiado las reglas del juego.

Todo esto en perjuicio del equilibrio y la competitividad que busca crear la Liga con el impuesto de lujo y otras restricciones que genere límites a las franquicias grandes, pero este comportamiento nómada de las estrellas hoy en día hace que ese equilibrio desaparezca y cada dos o tres años la balanza se incline de manera casi absoluta a un solo lado (el equipo que esté dispuesto a volar el proceso y a pagar cifras inimaginables en impuesto de lujo).

En este último mercado de traspaso, que acabo el pasado 24 de marzo, se vio reflejado cómo este comportamiento no ayuda al equilibrio, pues dos franquicias ya favoritas a llegar a las finales de la NBA (Brooklyn y Lakers) se hicieron más favoritas y su único rival en el camino es la salud de sus respectivas estrellas.

Las franquicias pequeñas ya alzaron una queja al comisionado y se le debe buscar solución a este problema que va en detrimento del espectáculo y la competencia que genera emociones en el fanático del baloncesto. Ojalá que la lealtad y el sedentarismo vuelva a ser moda en la NBA, pues saber quién va a ganar no genera ninguna emoción.

Por Rayber Feliz Espinosa

Maestro, amante del deporte y columnista deportivo.

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